Una tarde como cualquier otra, los pasos vagabundos sin dirección, me llevaron al sector histórico de la ciudad blanca, en ella muchos otros caminantes, que llevados por los ímpetus de sus deberes localizan claramente sus destinos, pero en su camino se interpone una especie guerrera, una especie locuaz y escurridiza.
Los vendedores ambulantes o vendedores informales, son personas que no tienen un sitio determinado para la venta de sus mercancías, que pueden ser alimentos, ropas, accesorios, juguetes y un sin fin de más, ya que se las ingenian para ser creativos e incluso exclusivos.
En el trajín del día de estas personas no permite equivocaciones, siempre alerta, a que la ley no se muestre, siempre a alerta a vender lo necesario para la comida y la reinversión en su capital. Se necesita perspicacia para poder vender, para poder negociar, para poder tramar a la persona de que si necesita ese producto.
Los vendedores ambulantes se dan por que algunos tienen la vocación, la mayoría por que la situación económica y la falta de trabajo solo les deja ese camino, la venta informal, que ocupa las calles, los andenes peatonales de la ciudad, a veces son molestos e incluso ruidosos, sin embargo son ejemplo a seguir, ya que prefieren ponerse a trabajar de esta forma que a otros negocios de índole ilícito.
La otra cara de la moneda es la ley de espacio público, que muchas veces incumplidas por estos seres esta especie, es mucho mas incumplida por otros seres que ostentan el poder en sus manos, me refiero a los policías, quienes en un abuso de su trabajo, confiscan y maltratan verbalmente a estos vendedores, a veces dejándose algo de los productos para ellos. ¿En que se basa su error?, simple ellos como representación de nuestro gobierno, la parte que defiende nuestros derechos y deberes, debería de saber que de acuerdo a la sentencia T-772 de 2003 de la corte Constitucional, indica que ante cualquier situación de desalojo del espacio público por parte de vendedores informales se les debe ofrecer una alternativa económica viable, cosa que no ocurre y que sería lo ideal para que no se sigan presentando estos abusos.
Aún así los vendedores informales, esperan a nuevos espacios en los que se les pueda ofrecer esa seguridad económica estable que tanto anhelan, por que ellos también son seres humanos y también sueñan con un mejor porvenir y desean una mejor vida como cualquier otros ser que habita esta ciudad o cualquier otra, desean también dejar de esconderse de huir. Hasta entonces será un nuevo día de ciudad.
Audio Días de Ciudad
Formato: mp3
Duración: 8:00 Minutos
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